Unidos nos abrimos a la herida del mundo como el trueno abre su entraña al relámpago.
martes, 19 de agosto de 2008
Trueno de ti
Estás tras cada herida que me abre el mundo como al trueno lo precede la herencia del relámpago.
Augurios
Ovillada conmigo en la cama, sudorosa y trémula, me preguntas, amor mío, si será lo nuestro para siempre. Y yo, augur de los semblantes de los astros, interrogo mudamente al cielo que acontece, indiferente, tras nuestra ventana. Tiempo hubo en que fue ajeno el universo a los principios y las conclusiones. Hoy, dicen los que saben, se precipita inexorable desde su explosión primera hasta su helado fin. ¿Qué puedo contestarte en esta época en que ni siquiera el universo habla ya el lenguaje de la eternidad?
viernes, 15 de agosto de 2008
El río de Heráclito
Qué palabra explicaría lo que eres como el gesto del judío que, en la víspera del crematorio, marca la página de su lectura interrumpida. Cada momento irrepetible lo corona la ceniza. Y, sin embargo, tu vida es este legado ardiente de páginas plegadas por la dicha.
Humo
El fuego ajeno arde ante el punto ciego de los ojos que se arrojan como espadas. ¿Estamos condenados a sajar el humo?
Praga
La ciudad y tú tenéis vuestro perfil inaccesible, vuestras esquinas clausuradas. ¿Qué importan las conquistas del ayer si el hoy es privación, trinchera y fuga? Recorro con mis manos las murallas en busca de la grieta vulnerable, la caricia lograda. Tu lengua (no el viento) lame mis dedos, tus ojos (no el sol) hieren mi desnudez, tu vientre (no el río) anega mi cuerpo. He perdido la ciudad (y a mí) para ganarte. Cuánta penumbra precisan las victorias.
Gramática
Hubiera sido valeroso ante un puñado de ceniza. Footfalls echo in the memory down the passage which we did not take towards the door we never opened into the rose-garden. My words echo thus, in your mind. Nuestro viaje a Islandia, donde hubiéramos hallado la nostalgia del presente. So leben wir und nehmen immer Abschied. Aquella melodía en la que hubiera formulado una dicha inabrogable. Every something is an echo of nothing. Acaso hubiera merecido tus abrazos tras amarte, aquella tarde. La tarde se ha vuelto invisible. Clase de gramática. Pretérito plus- cuamperfecto. Subjuntivo. El tiempo donde fue lo que no ha sido.
[Hay eco de pisadas en la memoria allá por el pasadizo que no tomamos hacia la puerta que nunca abrimos a la rosaleda. Mis palabras tienen eco así, en vuestra mente. (...) Así vivimos, siempre despidiéndonos (...) Todo algo es un eco de nada.]
Condiciones (variación)
Tus bárbaros iluminados y feroces atraviesan mis fronteras; y es de noche. Sol e intemperie: las condiciones que me han exigido para merecer la intimidad desgarradora de sus lanzas. Resuelto a traicionar el testamento de mi decadencia, deponiendo mis murallas, he aceptado.
Pasamos por la vida una sola vez
Envidio la ceniza en la que convertí al hombre que aquel día hubo de merecerte.
Un demorado encuentro. Génesis, 2:20
El hombre puso nombre a toda bestia, a toda ave del cielo, a todo animal del campo; mas para el hombre no encontró una ayuda idónea.
Mi nombre susurrado entre tus labios aventura el testamento de mi días.
Glosa a una sentencia de Anaximandro
De donde las cosas nacen, hacia eso perecen, según la necesidad; pues dan justicia y pago unas a otras de la injusticia, según el orden del tiempo.
Todo amor triunfante se precipita inexorablemente a su derrota.
Todo amor triunfante se precipita inexorablemente a su derrota.
sábado, 19 de julio de 2008
Ardor
La tibieza es el clima de la época. Ante sus tempestades de síes ahogados y voluntades exhaustas, no depondremos el ardor de nuestros corazones. La rendición de nuestra fiebre, amor mío, es una mansedumbre intolerable.
viernes, 18 de julio de 2008
jueves, 17 de julio de 2008
Memento
Nos preceden las tormentas que enfebrecen el verano. Ninguna palabra nos parece demasiado breve. Ninguna promesa insensata. Ola a ola, el silencio rompe contra la hospitalidad del viento. Corazón y corazón laten trenzándose en la espuma. La soledad no sobrevive a nuestra íntima paciencia.
Metamorfosis
En un solo trazo, con el pulso siempre firme, tu puño cerrado –especular abanderado del relámpago– asciende abriendo los dedos. La mano alcanza su cenit. Tu palma –estatua límpida del trueno– se yergue irrevocablemente abierta.
Sacramento
Felicidad, sacramento de administración avarienta que bebo abrasadora e insaciablemente de tu boca.
Condiciones
Sol e intemperie. Las condiciones que me has exigido para merecer tu abrazo. Deponiendo mis murallas, he aceptado.
Minotauro
¡Ah, los salvadores de la Humanidad! Serían capaces de sacrificar el mundo entero, hombre por hombre, antes que una sola de sus filantrópicas convicciones. Espíritus de Minotauro, reinan entre las soledades y la sangre de su intrincada cólera laberíntica.
Ángeles
Guárdate de los prosélitos que han prostituido su alma y que medran a la sombra de un poder evangélico: lo último que perdonan los ángeles exterminadores es tu negativa a sonreír en medio de su apocalipsis.
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