sábado, 19 de julio de 2008

Ardor

La tibieza es el clima de la época. Ante sus tempestades de síes ahogados y voluntades exhaustas, no depondremos el ardor de nuestros corazones. La rendición de nuestra fiebre, amor mío, es una mansedumbre intolerable.

viernes, 18 de julio de 2008

Dualismo

El alma es la morada del deseo. Tu cuerpo es la medida de su exilio.

Temis

El ojo que acecha culpabilidades habita en una casa de espejos estratégicamente velados.

jueves, 17 de julio de 2008

Memento

Nos preceden las tormentas que enfebrecen el verano. Ninguna palabra nos parece demasiado breve. Ninguna promesa insensata. Ola a ola, el silencio rompe contra la hospitalidad del viento. Corazón y corazón laten trenzándose en la espuma. La soledad no sobrevive a nuestra íntima paciencia.

Recuerdo

Anémona en la nieve: susurra que no ha sido una mentira.

Metamorfosis

En un solo trazo, con el pulso siempre firme, tu puño cerrado –especular abanderado del relámpago– asciende abriendo los dedos. La mano alcanza su cenit. Tu palma –estatua límpida del trueno– se yergue irrevocablemente abierta.

Sacramento

Felicidad, sacramento de administración avarienta que bebo abrasadora e insaciablemente de tu boca.

Condiciones

Sol e intemperie. Las condiciones que me has exigido para merecer tu abrazo. Deponiendo mis murallas, he aceptado.

Definición

Hombre: mamífero autoflagelante.

Tiempo

Las trémulas manos del tiempo reposan, calmas, en tu regazo. Medianoche.

Minotauro

¡Ah, los salvadores de la Humanidad! Serían capaces de sacrificar el mundo entero, hombre por hombre, antes que una sola de sus filantrópicas convicciones. Espíritus de Minotauro, reinan entre las soledades y la sangre de su intrincada cólera laberíntica.

Ángeles

Guárdate de los prosélitos que han prostituido su alma y que medran a la sombra de un poder evangélico: lo último que perdonan los ángeles exterminadores es tu negativa a sonreír en medio de su apocalipsis.

Celebración

Procura no convertirte en notario de tus lápidas. Tu labor es celebrar el sol que dora los mármoles, las calladas confidencias del ausente crisantemo.

Llama

Me resulta tan inimaginable, en la tiniebla, que dos seres puedan abismarse en la pasión, como creer en un vínculo entre ataúdes podridos. En momentos luminosos, reconozco en mi pecho la llama que atraviesa y une a la roca y el águila.

Garra

La muerte que no conoceremos no es más que un rutinario acontecimiento biológico; la que nos habita a diario es la garra que avienta el coraje y su alegría. Quien se enfrenta aterrado a sus adioses no fue merecedor de sus encuentros.

Suma

La muerte es la suma de nuestros adioses. El poeta echa la cuenta sin odio y sin miedo.

Cita

Todo aquello que amamos desaparecerá antes que nosotros o de nuestra mano. Procura llegar tarde y sosegado a la cita con tus adioses.

Fuente

La fuente de la eterna juventud la encontrará tan sólo quien remonte el manantial que nace entre los labios de la mujer a la que ama.